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VERSIÓ CATALANA
Método

Método Callan

Introducción

En un mundo siempre abierto a intercambios culturales, es necesario comunicarse en un idioma común. El inglés, gracias a su gran expansión en todo el mundo y en todos sus campos, puede responder a tal exigencia.

El inglés moderno es, gramaticalmente hablando, una lengua bastante sencilla. Durante cientos de años ha sido el idioma de la gente corriente, un idioma no escrito que, a consecuencia de su rápida evolución, adquiere muchas frases idiomáticas y que perdió la mayor parte de las dificultades gramaticales del inglés antiguo (perteneciente a la rama alemana). Sin embargo, a pesar de presentarse con muchas irregularidades de escritura (el famoso "spelling" que tan a menudo pone en apuros a los ingleses), el inglés es todavía un idioma fácil de aprender, este factor explica su desarrollo internacional .

Para aprender una lengua exenta de complejidad especial, es necesario tener una mentalidad abierta. Con el Método Callan, los estudiantes aprenden a entender, hablar, leer y más tarde a escribir de un modo natural y gradual.


Cómo se aprende

La capacidad de comunicarse en un idioma nuevo, no depende solamente de unos conocimientos de nociones y teorías, es sobre todo, una cuestión de práctica.

El Método Callan se basa en dos principios fundamentales:

El único modo de adquirir confianza
y soltura en un idioma es practicándolo.

La manera más eficaz de memorizar
a largo plazo es la repetición.

Estos dos principios tan fundamentales están unidos para crear un modo eficaz y estimulante, basado en la interactividad entre el profesor y el alumno. La mayor parte de la lección consiste en un “diálogo guiado“ en que los alumnos aprenden a utilizar nuevas palabras y formas gramaticales, siguiendo un orden de dificultad cada vez más complejo. Se empieza con palabras y construcciones básicas, intercaladas en situaciones distintas de conversación, llegando después a introducir los tiempos, construcciones y argumentos más avanzados.


Primer paso: escuchar y hablar

El diálogo entre el profesor y el alumno está conducido bajo la forma de "pregunta y respuesta". El profesor explica el significado de cada palabra nueva e inmediatamente ésta viene inserta en una serie de preguntas. Los alumnos están invitados a contestar con una frase completa, de modo que puedan asimilar el nuevo vocabulario y utilizarlo en el contexto de una construcción "SIN TRADUCIR".

Para asegurar el aprendizaje de una pronunciación correcta, la presentación de las nuevas palabras es exclusivamente oral. De hecho, el inglés no está escrito de un modo fonético. Como consecuencia, el aprendizaje a través de la conversación permite que el nuevo vocabulario se fije en la memoria cómo se pronuncia, evitando que la referencia escrita pueda llevar a la confusión. Esto ayuda enormemente a los alumnos que caen en la trampa de pronunciar como se lee.

En esta fase, el deber del profesor es el de "guía", conducir a los alumnos a construir la respuesta, corregirles y sugerirles vocabulario cuando sea necesario.

Esta ayuda permite superar las primeras dificultades y así empezar el proceso de aprendizaje. En las lecciones sucesivas de repaso, estas dificultades se van eliminando gradualmente.


Segundo Paso: Repasar y asimilar

Como se ha dicho, la mejor manera de recordar algo, es repetirlo. Todo lo que se presenta durante la clase, será repasado en las siguientes lecciones, las mismas palabras, escuchadas y utilizadas varias veces, en preguntas distintas, durante el curso de las lecciones hasta que, de modo gradual, estén asimiladas con seguridad.

Este repaso sistemático es fundamental como mecanismo, no solamente para memorizar el vocabulario, sino también para dar siempre mayor soltura y espontaniedad a las construcciones de las frases y al uso de los verbos, todo lo que parecía más difícil la primera vez, va siendo menos difícil la segunda y así sucesivamente.

Tan pronto como los alumnos van contestando a las preguntas de forma inmediata y con mayor seguridad, el trabajo del profesor se cambia a la de "entrenador". Empuja a los alumnos a responder más rápido aprendiendo así a hablar inglés directamente, sin tener que pensar y luego traducir. También pone en evidencia errores que ayudan al alumno en la perfección de su pronunciación.


Tercer paso: leer y escribir

Cuando los alumnos han asimilado la materia, llegando a utilizarla correctamente y de manera espontánea en la clase, el profesor pasa a la lectura.

En este momento, los alumnos pueden leer las palabras que han escuchado y utilizado tantas veces, sin ningún riesgo de confusión en la pronunciación de dichas palabras. El proceso de aprendizaje se completa después con la escritura a través de dictados, que serán corregidos por el propio alumno para verificar sus errores.

El inglés rápido en las clases
porque también es rápido fuera de ellas

Otro aspecto importante en las clases es la velocidad, uno habla su propio idioma con mucha rapidez, o así se lo parece a los demás. Con el Método Callan son los alumnos los que se adaptan a la velocidad natural de los profesores y no al revés.

Después de pocas clases, el ritmo del diálogo empieza a acelerarse. Los profesores hablan cada vez más rápido para que los alumnos se acostumbren al inglés “de la calle“, tan lleno de abreviaciones y contracciones. No se deja al alumno traducir o pensar en su propia lengua, y como consecuencia de esta situación de “urgencia“, el alumno está obligado a entender “al vuelo“, algo que debería hacer en una situación real. Se cambia de profesor a menudo para que se habitúe a tonos de voces y acentos distintos.


Consejos

Gracias a la eficacia del Método Callan, a base de repeticiones, es necesario repasar en casa tan sólo dos o tres veces a la semana, durante 15 minutos.


Prueba inicial

Una prueba oral es el método más completo para la evaluación. De hecho, permite aprender cuál es realmente el nivel de comprensión y uso de la lengua inglesa y de valorar no sólo lo que sabe, sino cómo lo sabe.

En una prueba escrita, no se puede saber si las preguntas correctas son a consecuencia del conocimiento, intuición o suerte, si ha tardado 30 segundos o 10 minutos en contestarlas.

La prueba oral consiste en una serie de preguntas en orden de dificultad y complejidad gramatical. Cada pregunta, incluyendo aquella aparentemente banal, está estudiada de tal modo que consiente al profesor evaluar la capacidad de utilizar determinado vocabulario, construcciones, tiempos, preposiciones, etc. como resultado, es necesario que el alumno dé una respuesta completa (no un simple "si" o "no").

En base a las contestaciones de los alumnos, el profesor procede en orden de dificultad creciente con el fin de llegar al nivel del alumno.

La prueba no es un examen que se pueda suspender o aprobar, es simplemente un control para analizar sus conocimientos del inglés, sus puntos fuertes y débiles.

Esta información nos da la velocidad de aprendizaje del alumno de modo que éste puede incorporarse en cualquier momento en un grupo conforme a su velocidad de aprendizaje ya que los grupos se estructuran de una forma muy homogénea.

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